Este axioma a todas horas habrás de meditar, la ciencia de vivir es el arte de amar
Frases célebres de Rubén Darío.
Félix Rubén García Sarmiento , conocido como Rubén Darío, fue un poeta nicaragüense, máximo representante del Modernismo literario en lengua española. Es posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en
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La América Española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino. ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablar
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Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña.
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No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura. sin fuentes
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Para qué querré yo la vida cuando no tenga juventud. sin fuentes
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Sin la mujer, la vida es pura prosa. sin fuentes
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Un buen libro es el mejor de los amigos, lo mismo hoy que siempre. sin fuentes
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Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.
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Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
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Félix Rubén García Sarmiento,Ruben Dario
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Sin la mujer, la vida es pura prosa.
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Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
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Para qué querré yo la vida cuando no tenga juventud.
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Manos callosas manos honrosas.
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Hagamos porque es bello, el bien.
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Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer...
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El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
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El eterno femenino puede tornar humano lo divino.
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La mujer musa es la de carne y hueso.
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Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?