Me retraigo, y entonces le enseño a ella a ser victoriosa al perseguirme. Retrocedo sin cesar, y con este movimiento hacia atrás le enseño a conocer a través de mí todos los poderes del amor erótico, sus turbulentas ideas, su pasión, lo añorante que es, y
Frases célebres de Søren Kierkegaard.
Søren Kierkegaard fue un filósofo danés.
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La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada.
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La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.
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La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
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Amar a una sola es muy poco; amar a todas es ser superficial; pero conocernos a nosotros mismos y amar a cuantas no sea posible, saber ocultar en nuestra propia alma las potencias del amor, de modo que ésta se alimente de ellas, que nuestra conciencia abr
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La mujer cree ser la conquistada; el hombre, el vencedor. Y con todo, el vencedor se inclina delante de la vencida.
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La oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora.
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La fe es la pasión por lo posible y la esperanza es el acompañante inseparable de la fe.
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Hubo un filósofo de la antigüedad que dijo que si escribiésemos de vez en cuando todo lo que nos acontece en la vida, podríamos, sin pensar en ello, volvernos también filósofos.
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El yo no es algo que es, sino algo que será. Es una tarea
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El tirano muere y su reino termina; el mártir muere y su reino comienza.
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¿Qué placer puede haber en un amor que no encierre en sí el abandono absoluto de una de las dos partes?
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En ninguna cosa la infidelidad es más innoble y repugnante que en el amor.
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Mi orgullo caballeresco encuentra despreciable el hacer promesas.
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Hay quien dice que la honestidad no basta para vivir. Y yo sustento que la honestidad no basta cuando se quiere amar aciertas muchachas.
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Toda muchacha es una maestra innata, y aunque con ella no se pudiese aprender nada más, se aprendería por lo menos una cosa: el modo de engañarla. Nadie nos puede enseñar tal cosa como ella.
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¿Se puede desear alguna cosa en el momento que la poseemos? Si, cuando se recela perderla un momento después.
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Yo creo que se podría vivir continuamente absorto en la contemplación de un ser femenino.
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Un don Juan seduce a las muchachas y después las abandona; pero su placer no está en abandonarlas, sino en seducirlas. No puede, pues decirse que esto sea crueldad en absoluto.
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No hay ningún estado social que no tenga sus costumbres y, por lo tanto, sus mentiras convencionales.