Lee y conducirás, no leas y serás conducido.
Frases célebres de Teresa de Jesús.
Teresa de Cepeda y Ahumada religiosa, Doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española; fundadora de las carmelitas descalzas. También es conocida por el nombre de santa Teresa de Jesús o simplemente santa Teresa de Ávila.
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Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
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Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.
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Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías.
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...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros...
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El amor perfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quienes amamos.
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Tristeza y melancolía no las quiero en casa mía
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Sólo amor es el que da valor a todas las cosas.
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¡Ay que larga es esta vida! / ¡qué duros estos destierros! / ¡esta cárcel, estos hierros / en que el alma está metida! / Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, / que me muero porque no muero.
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El verdadero amante en todas partes ama y siempre se acuerda del amado.
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He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.
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De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.
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Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, alguna veces acertamos.
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Es gran bien tener deseos, ya que no pueden ser grandes las obras.
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Esta fuerza tiene el amor si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos.
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En la cruz esta la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo.
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Que nada te traume, que nada te turbe, todo se pasa, solo Dios basta.
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Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos...
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En cuanto empecé a caer en la cuenta de la pérdida que había sufrido, comencé a entristecerme sobremanera; entonces me dirigí a una imagen de Nuestra Señora y le rogué con muchas lágrimas que me tomase por hija suya.
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Fuiste por amor criada hermosa, bella, y ansía en mis entrañas pintada, si te pierdes, mi amada, alma, buscarte has en mí.