A veces es mejor encender un lanzallamas que maldecir a la oscuridad.
A D'Oropel no le hacía falta una torre con diez mil trolls acampados alrededor. Le bastaban un libro de contabilidad y su propio ingenio. Funcionaba mejor, salía más barato y por las noches se podía ir de fiesta.
Imágenes
Más de Terry Pratchett
-
-
Hay una vieja maldición, dice: Ojalá vivas tiempos interesantes.
-
— Es sólo que está perdiendo memoria. Tuvimos algunos problemas con eso. Se lo dije, es violar a las mujeres y prender fuego a las aldeas.
-
Probablemente el último sonido antes de que el Universo se repliegue sobre sí mismo, será alguien diciendo: ¿Qué ocurre si aprieto esto?