A veces es mejor encender un lanzallamas que maldecir a la oscuridad.
Frases célebres de Terry Pratchett.
Terry Pratchett fue un escritor británico de fantasía.
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Hay una vieja maldición, dice: Ojalá vivas tiempos interesantes.
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— Es sólo que está perdiendo memoria. Tuvimos algunos problemas con eso. Se lo dije, es violar a las mujeres y prender fuego a las aldeas.
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Probablemente el último sonido antes de que el Universo se repliegue sobre sí mismo, será alguien diciendo: ¿Qué ocurre si aprieto esto?
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El Emperador tenía todos los requisitos para un cadáver excepto, por así decirlo, el más vital.
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Turista, -decidió Rincewind-, significaba 'idiota'.
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Imaginó cómo se sentiría un zorro enfrentado a un rebaño de ovejas furiosas.
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Reciben el nombre de reanuales aquellas plantas que crecen hacia atrás en el tiempo. Se siembran este año y crecen el año pasado. La familia de Mort estaba especializada en la destilación de vino de uvas reanuales. Se trataba de una fruta muy poderosa y b
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Los poetas han intentado describir Ankh-Morpork. Y no lo han logrado. Quizá se deba a la inanimada vitalidad del lugar, o quizá sea sencillamente que una ciudad con u millón de habitantes y ni una sola cloaca resulta más bien fuerte para los poetas, que p
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Ankh-Morpork había coqueteado con muchas formas de gobierno, y había terminado asumiendo ese tipo de democracia que se conoce como 'Un Hombre, Un Voto'. El Patricio era el Hombre, y el Voto era el suyo.
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La historia tiene la costumbre de cambiar a las personas que se creen que la están cambiando a ella.
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En pocas palabras, Mort era de esas personas que son más peligrosas que una bolsa llena de serpientes de cascabel. Estaba decidido a descubrir la lógica fundamental del Universo.
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Los científicos han calculado que la probabilidad de que ocurra algo tan patéticamente absurdo es de una entre un millón. Pero los magos saben que las probabilidades de una entre un millón se cumplen nueve de cada diez veces.
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Por supuesto, los ciudadanos de Ankh-Morpork siempre mantenían que el agua del río era increíblemente pura. Cualquier agua que hubiera pasado por tantos riñones, razonaban, tenía que ser pura a la fuerza.
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Vimes había discutido una vez la idea Efebiana de democracia con Zanahoria, y había estado bastante interesado en la idea de que todo el mundo* tuviera un voto, hasta que había descubierto que, mientras que él, Vimes, hubiera tenido un voto, ninguna regla
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No había nada verdaderamente idiota que un extranjero no hiciera en algún sitio.
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–Wolfgang tiene a un pobre diablo jugando a la caza –dijo–. Voy a ponerle un alto a eso. Era suficiente malo que Padre mantuviera la tradición, pero al menos el jugaba limpio. Wolfgang hace trampas. Los otros nunca ganan.
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Así que eso era todo, pensó. Jodida política otra vez. Siempre era la jodida política, o la jodida diplomacia. Jodidas mentiras en ropas elegantes. Una vez salías de las calles, los criminales simplemente se escurrían entre tus dedos.
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Y la Baronesa era culpable. Había muerto gente. Y Wolfgang… bueno, algunas personas simplemente eran naturalmente culpables. Era así de simple. Cualquier cosa que hacían, se convertía en un crimen, simplemente porque eran ellas las que lo hacían. Exhaló u
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–Sabes, ahora ha cometido un crimen en Ankh-Morpork –dijo–. Eso lo hace mío. –Sam, no estamos… –Mira, todo el mundo me dice tan a menudo que no estoy en Ankh-Morpork que lo he creído. Pero esta embajada es Ankh-Morpork y, justo ahora –levantó la ballesta–