¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!
¡Yo soy la herida y el cuchillo!
Cielo o infierno, ¿qué importa?
¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?
Esta vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.