¡Yo soy la herida y el cuchillo!
Frases célebres de Charles Baudelaire.
Charles Pierre Baudelaire fue un poeta, crítico de arte y traductor francés. Fue llamado poeta maldito, debido a su vida de bohemia y excesos, y a la visión del mal que impregna su obra.
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Cielo o infierno, ¿qué importa?
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¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?
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Esta vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.
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¡Ay, los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.
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Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al príncipe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.
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Dios creó al gato para que el hombre pudiera acariciar al león.
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Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.
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El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice.
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El amor puro es un sol cuya intensidad absorbe todas las demás tareas.
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El gusto de la concentranción productora debe reemplazar, en un hombre ya maduro, al gusto de la desperdigación.
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El más irreparable de los vicios es hacer el mal por necedad.
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El odio es un borracho en el fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.
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El veneno del poder que enerva al déspota.
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En un acto social, cada uno disfruta de los demás.
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Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
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Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.
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Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.
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Hay que ser sublime sin interrupción. El dandy debe vivir y morir ante el espejo.
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Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.