Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
A mí Madrid me da miedo, porque si Valladolid me parece ya un enorme aparcamiento, Madrid me parece cinco veces ese aparcamiento
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Cuando a la gente le faltan músculos en los brazos, le sobran en la lengua.
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Escribir para niños es un don, como la poesía, que no está al alcance de cualquiera.
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Espero que Cristo cumpla su palabra.