Por tu mejilla resbalaba una lágrima. Sin secarla, me mostrabas un puñado de arena. ¡Imposible olvidarla!
¡Ay el silencio de muerte de la arena que se cuela entre mis dedos!
Imágenes
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En la noche sobre el mar de otoño sólo un rostro blanco flotando.
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Echado de bruces en la arena hoy revivo aquel dolor del primer amor.
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Esta duna que la tormenta de una noche construyó; ¿Tumba de quién será?