Sólo por escuchar los trombones de Dios, tu corazón bate al ritmo de la sangre, tu sangre.
Cada mata de hierbas esconde un enemigo.
Imágenes
Más de Léopold Sédar Senghor
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Ni el tam-tam ni la voz dan ya ritmo a los gestos de las estaciones.
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Basta con nombrar la cosa para que aparezca el significado bajo el signo.
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La palabra se hace poema.