Acérquense los del fuego, los enamorados de la vida. Nos calentaremos con estos nuestros corazones hechos leña bajo este rudo temporal, pero contentos.
Creo -es nada más un creer- que de mi poesía bien podría hacerse el arco con que una gacela traza la mañana.
Imágenes
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Como monedas echamos las palabras en la mente del niño para que con el tiempo su pensamiento sea un tesoro.
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No me niegues que a veces, al despertar, quisieras refugiarte nuevamente debajo de mis manos, quedarte quietecita, apenas respirando, convertida en la misma huella de la noche.
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Mis manos, mis pies, a los grandes sueños habéis encadenado.