El que vea una luz en la oscuridad de mi corazón que prenda una vela.
Cuando en mis sienes calme la divina tormenta, reclinaré, jugando con tus bucles espesos, sobre tu núbil seno mi frente soñolienta, sonora con el ritmo de tus últimos besos.
Imágenes
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La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino.
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Prends l’éloquence et tords lui le cou.
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Los sollozos más hondos del violín del otoño son igual que una herida en el alma de congojas extrañas sin final.