Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Cuando frecuentaba el bosque de pequeña, me decían que una serpiente podría picarme, que podría coger una flor venenosa o que los duendes me podrían raptar, pero continué yendo y no encontré sino ángeles, mucho más tímidos ante mí de lo que yo pudiera sen
Imágenes
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Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.
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Si tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos, sé que eso es poesía.
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La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta la melodía sin palabras, que nunca cesa.