Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Frases célebres de Emily Dickinson.
Emily Elizabeth Dickinson fue una poeta estadounidense, cuya poesía de alta integridad artesanal, naturalista y apasionada, ha colocado a su autora en el reducido panteón de poetas fundacionales norteamericanos que hoy comparte con Edgar Allan Poe, Ralph
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Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.
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Si tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos, sé que eso es poesía.
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La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta la melodía sin palabras, que nunca cesa.
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Nunca estropearía un sueño perfecto manchando su aura, mas bien ajustaría mi rutina diaria para poder volver a soñar.
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Si puedo evitar que un corazón sufra, no viviré en vano; si puedo aliviar el dolor en una vida, o sanar una herida o ayudar a un petirrojo desmayado a encontrar su nido, no viviré en vano.
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La buena suerte no es casual, es producto del trabajo; así la sonrisa de la fortuna tiene que ganarse a pulso.
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Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de sa
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De las almas creadas supe escoger la mía. Cuando parta el espíritu y se apague la vida, y sean hoy y ayer como fuego y ceniza, y acabe de la carne la tragedia mezquina, y hacia la Altura vuelvan todos la frente viva, y se rasgue la bruma... Yo diré: Ved l
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El hecho de que sea irrepetible es lo que hace tan dulce la vida.
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El cerebro es más grande que el cielo si los pones uno junto al otro el primero contiene al segundo y sin dificultad te incluye a ti también.
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El éxito es más dulce a aquellas personas que nunca antes lo habían disfrutado.
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La verdad es algo tan infrecuente que es preciso decirla.
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Mi vida ha sido demasiado sencilla y austera como para turbar a nadie.
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La idea de que algún día miremos hacia abajo, y veamos los pasos torcidos que hemos dado, desde un lugar más seguro, debe ser algo precioso.
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Es cosa tan pequeña nuestro llanto; son tan pequeña cosa los suspiros... Sin embargo, por cosas tan pequeñas vosotros y nosotras nos morirnos.
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Madre estaba hermosa cuando murió. Los serafines son artistas solemnes. La iluminación que no viene sino una sola vez, se posó sobre sus facciones y parecía como esconder un cuadro al ponerla en la tumba.
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Sueño con mi padre todas las noches, siempre un sueño diferente, y olvido lo que hago durante el día, preguntándome dónde estará. Sin nadie, continúo pensando. ¿Cómo puede ser eso?
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Un hoyuelo en la tumba convierte esa feroz habitación en un hogar
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No ha sucedido nada sino la soledad, acaso demasiado cotidiana como para relatarla.