El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.
Cuando saltes de alegría, cuida de que nadie te quite la tierra debajo de los pies.
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El truco de la eliminación es el reflejo defensivo de cualquier experto.
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La fe es, al mismo tiempo, absolutamente necesaria y completamente imposible.
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Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.