El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.
Frases célebres de Stanisław Lem.
Stanislaw Lem fue un escritor polaco cuya obra se ha caracterizado por su tono satírico y filosófico.
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El truco de la eliminación es el reflejo defensivo de cualquier experto.
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La fe es, al mismo tiempo, absolutamente necesaria y completamente imposible.
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Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.
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La vida termina, pero no el amor.
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Para torturar a un hombre tienes que conocer sus placeres.
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Por razones morales soy un ateo, por razones morales. Usted le reconoce a un creador su creación y preparar el mundo para ello, yo prefiero no seguir ese camino creado por alguien que cree que otro lo creo.
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Si el hombre tuviera más sentido del humor, las cosas podrían haber resultado diferentes.
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Un hombre que durante toda una semana no hizo más que golpearse la cabeza, tiene pocos motivos para estar orgulloso.
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Un sueño sólo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad.
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Todo es explicable en los términos de la conducta de un niño pequeño.
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Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla.
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La primera obligación de la inteligencia es desconfiar de ella misma.
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El que busca el cielo en la tierra se ha dormido en clase de geografía.
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Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca.
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Tenía la conciencia limpia; no la usaba nunca.
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A los silenciosos no se les puede quitar la palabra.
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El destino de un hombre puede estar henchido de significado; el de algunos centenares no tanto; pero la historia de miles y millones de hombres nada significa, en el sentido literal del término.
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El que muriera no prueba que hubiese vivido.
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Seamos discretos. No peguntemos a la gente si vive.