Un Falconeri debe estar a nuestro lado, por el rey.
¿De qué tiene miedo? Aquí solamente estamos nosotros, el viento y los perros. La lista de los testimonios tranquilizadores no era, a decir verdad, muy feliz: el viento es parlanchín por definición, y el príncipe era a medias siciliano. De absoluta confian
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Su vanidad es más grande que su miseria.
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Mientras hay muerte, hay esperanza.
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Descendió al fondo del espíritu humano, y naturalmente llegó al infierno.