Un Falconeri debe estar a nuestro lado, por el rey.
Frases célebres de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa y duque de Palma di Montechiaro fue un escritor italiano, autor de una única novela, El gatopardo.
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Su vanidad es más grande que su miseria.
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Mientras hay muerte, hay esperanza.
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Descendió al fondo del espíritu humano, y naturalmente llegó al infierno.
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El amor... fuego y llamas durante un año y cenizas durante treinta.
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El amor. Claro, el amor. Un año de ardor y llamas y treinta de cenizas.
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¿De qué tiene miedo? Aquí solamente estamos nosotros, el viento y los perros. La lista de los testimonios tranquilizadores no era, a decir verdad, muy feliz: el viento es parlanchín por definición, y el príncipe era a medias siciliano. De absoluta confian
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Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.
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La eternidad amorosa dura pocos años.
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Un palacio del que se conocían todas las habitaciones no era digno de ser habitado.
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¿Qué haría el Senado de mí, de un legislador inexperto que carece de la facultad de engañarse a sí mismo, este requisito esencial en quien quiere guiar a los demás?
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Los celos personales, el resentimiento del gazmoño contra el primo despreocupado, del tonto contra el muchacho despabilado, se disimulaban con argumentaciones políticas.
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Como siempre, la consideración de su muerte lo serenaba tanto como lo turbaba la muerte de los demás. Tal vez porque, a fin de cuentas, su muerte era el final del mundo.
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Cierto es que los dones hay que valorarlos en relación con quien los ofrece: un campesino que me da un pequeño cordero suyo me hace un regalo mayor que el príncipe de Làscari cuando me invita a comer.
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Por el rey, es verdad, pero... ¿Por qué rey? ... Si allí no estamos también nosotros añadió ésos te endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie. ¿Me explico?
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Todo esto no tendría que durar, pero durará siempre. El siempre de los hombres, naturalmente, un siglo, dos siglos...Y luego será distinto, pero peor. Nosotros fuimos los Gatopardos, los leones. Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas, y todos, g
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-Pero esto no es razonar, Fabricio replicaba Malvica-, no todos los soberanos pueden estar a la altura, pero la idea monárquica continúa siendo la misma. También esto era verdad. -Pero los reyes que encarnan una idea no deben, no pueden descender, por ge