Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Después por un juego de la fortuna me vi convertido en novelista, y comprendí que la fortuna tenía razón.
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Lo más triste es la tristeza de una persona alegre.
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Triste es llegar a una edad en que todas las mujeres agradan y no es posible agradar a ninguna.