Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Frases célebres de Armando Palacio Valdés.
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No hay nada más triste que la tristeza de un hombre alegre
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Lo más triste es la tristeza de una persona alegre.
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Triste es llegar a una edad en que todas las mujeres agradan y no es posible agradar a ninguna.
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La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo.
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La vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar inmóviles
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El amor es una treta de la naturaleza.
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Desde que se cesa de luchar por ella, la vida ya no tiene sabor
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El amor en los hombres reflexivos, callados y virtuosos, prende, casi siempre, con fortaleza.
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La admiración es bien recibida aunque venga de los tontos.
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Me agradan las mujeres hermosas que se lavan con agua pura, los chistosos que no preparan sus chistes y los literatos que escriben sin pensar en la imprenta.
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Si su amor fue una comedia, su matrimonio será un drama.
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Cuando un escritor principia a comerciar con su ingenio, no tarda en suspender los pagos.
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En este mundo, los errores se expían como si fuesen crímenes.
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Después por un juego de la fortuna me vi convertido en novelista, y comprendí que la fortuna tenía razón.
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¡Cuán fácil es dejarnos arrastrar por aquello que nos es fácil! Así yo, puesto a escribir novelas, me hallé cautivo de ellas y tan contento como el pez en el agua.
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En los años de mi adolescencia y en los primeros de mi juventud he creído firmemente que yo había nacido para cultivar las ciencias filosóficas y políticas y para ser un astro esplendoroso dentro de ellas. Llegar a ser un sabio respetado y solemne fue mi