A veces es mejor encender un lanzallamas que maldecir a la oscuridad.
El asunto entero era irreal, y lo irreal era el mundo de Húmedo. En sus años de calavera había vendido sueños, y el que mejor se vendía en ese mundo era el de hacerse muy rico gracias a un golpe de suerte. Había vendido cristal como diamante porque la ava
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Hay una vieja maldición, dice: Ojalá vivas tiempos interesantes.
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— Es sólo que está perdiendo memoria. Tuvimos algunos problemas con eso. Se lo dije, es violar a las mujeres y prender fuego a las aldeas.
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Probablemente el último sonido antes de que el Universo se repliegue sobre sí mismo, será alguien diciendo: ¿Qué ocurre si aprieto esto?