De los innumerables escalones que conducen a mi corazón él subió tan sólo quizás dos o tres.
El dia que las montañas se mueven ha llegado. Aunque lo diga, nadie me cree. Las montañas, que en otro tiempo fueron activas entre llamas, sólo duermen un rato. Mas, aunque lo hayáis olvidado, creedme, amigos, que todas las mujeres que dormían ya se despi
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Puedo entregarme a ella en sus sueños, murmurándole sus propios poemas al oído mientras duerme a mi lado.
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La tierra parece una magnífica flor de loto cuando el sol se alza sobre el paisaje nevado.
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El bote se aleja y forma un camino blanco. Mi dolor y su huella.