Acérquense los del fuego, los enamorados de la vida. Nos calentaremos con estos nuestros corazones hechos leña bajo este rudo temporal, pero contentos.
El escultor no hace más que llamar, con el cincel y a golpe de martillo, a los guerreros que duermen en las espesuras del mármol.
Imágenes
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Como monedas echamos las palabras en la mente del niño para que con el tiempo su pensamiento sea un tesoro.
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No me niegues que a veces, al despertar, quisieras refugiarte nuevamente debajo de mis manos, quedarte quietecita, apenas respirando, convertida en la misma huella de la noche.
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Mis manos, mis pies, a los grandes sueños habéis encadenado.