-...¿A los enemigos se les ha de devolver lo que se les debe?
El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro placer y acompasarlo con el blanco deber para correr sin perder el equilibrio.
Imágenes
Más de Platón
-
-
Ante todo nadie poseerá casa propia excepto en caso de absoluta necesidad.
-
Aquellos -dije- que nos relataban Hesíodo y Homero, y con ellos los demás poetas. Ahí tienes a los forjadores de falsas narracciones que han contado y cuentan a las gentes. El dual muestra que Platón emparejaba a Homero y Hesíodo como principales responsa
-
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.