-...¿A los enemigos se les ha de devolver lo que se les debe?
Frases célebres de Platón.
Platón. Aristocles, llamado Platón, filósofo griego de los siglos V y IV a. de C
-
-
Ante todo nadie poseerá casa propia excepto en caso de absoluta necesidad.
-
Aquellos -dije- que nos relataban Hesíodo y Homero, y con ellos los demás poetas. Ahí tienes a los forjadores de falsas narracciones que han contado y cuentan a las gentes. El dual muestra que Platón emparejaba a Homero y Hesíodo como principales responsa
-
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
-
Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.
-
De virtud hay una especie, de maldad, muchas.
-
El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.
-
Frío e insípido es el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio.
-
Imposible, pues, que un dios quiera modificarse a sí mismo; antes bien, creo que todos y cada uno de ellos son los seres más hermosos y excelentes que pueden darse y, por ende, permanecen invariable y simplemente en la forma que les es propia.
-
... la ciudad nace, en mi opinión, por darse la circunstancia de que ninguno de nosotros se basta a sí mismo, sino que necesita de muchas cosas.
-
... nadie es justo de grado, sino por fuerza...
-
¡Oh, Sócrates, cuán raras veces bajas a vernos al Pireo!
-
Para decirlo, pues, brevemente: los que cuidan de la ciudad han de esforzarse para que esto de la educación no se corrompa sin darse ellos cuenta, sino que en todo han de vigilarlo, de modo que no haya innovaciones contra lo prescrito...
-
¡Purifiquemos también lo que nos queda!
-
¿Qué tal andas, Sófocles, con respecto al amor? ¿Eres capaz todavía de estar con una mujer? Y el repuso: No me hables, buen hombre; me he librado de él con la mayor satisfacción, como quien escapa de un amo furioso y salvaje.
-
... que el hermano ayude al hermano.
-
...si adquieren tierras propias, casas y dinero, se convertirán de guardianes en administradores y labriegos y de amigos de sus conciudadanos en odiosos déspotas.
-
Tampoco hay que permitir que los hombres sean venales ni ávidos de riquezas.
-
Un hombre que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada el hombre.
-
Ya hemos dicho que el legislador, cuando trate de promulgar sus leyes, debe proponerse tres objetivos: