El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.
El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.
Imágenes
Más de Stanisław Lem
-
-
El truco de la eliminación es el reflejo defensivo de cualquier experto.
-
La fe es, al mismo tiempo, absolutamente necesaria y completamente imposible.
-
Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.