El que de la verdad vive, cualquiera que él sea, aunque ínfimo y vil, puede ser útil en algo.
Decíamos ayer...
El amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero.
El bien hablar no es común, sino negocio de particular juicio.
Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma.