Asearse con esmero, no es cuestión de opinión política sino de higiene y educación.
El teatro de la crítica tiene, como todos los teatros, lunetas, palcos y cazuela. En este departamento están todos los ignorantes y fatuos que se pasean censurando a la gente ordinaria que asiste a las funciones. Allí la concurrencia de patio y palcos, cu
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Más de Ignacio Manuel Altamirano
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Así como la tierna corteza de un árbol sumergida por mucho tiempo en las aguas de cientos de ríos, se petrifica, el corazón humano sumergido en el pesar, al fin se vuelve empedernido.
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Aunque un tirano no debiera temer más que la pluma de un Tácito, esto sería suficiente para hacerle temblar.
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Confesar el mérito de otro es probar que uno lo tiene. Negarlo injustamente, prueba que no pudiendo uno elevarse, pugna por poner a todo el mundo a su nivel.