Nora: ¡Ay Torvald! En realidad no sé con certeza que es la religión 3er Acto, última escena.
Eras amable conmigo... pero nuestra casa sólo era un salón de recreo. He sido una muñeca grande en tu casa, como fui muñeca en casa de papá. Y nuestros hijos, a su vez, han sido mis muñecas. A mí me hacía gracia verte jugar conmigo, como a los niños les d
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Nunca debe usted usar sus mejores pantalones cuando vaya a luchar por la libertad y la verdad.
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Que otros griten que nuestros tiempos son malos. Yo clamo y lloro por la época vana. ¿Cómo no despreciar nuestro tiempo, si carece de carácter y pasiones?
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Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.