La razón por la que la preocupación mata más que el trabajo, es porque es más gente la que se preocupa que la que trabaja.
Esquivando una abeja de la flor, incliné mi cabeza y, cogiéndola luego por el tallo, escuché y oí, clara, la palabra... ¿Pronunciaste mi nombre? ¿O bien dijiste...? Sí, alguien dijo: ¡Ven!, mientras yo me inclinaba. Si acaso lo pensaba, no lo dije en voz
Imágenes
Más de Robert Frost
-
-
Dos caminos divergían en el bosque, y tomé el menos transitado. Eso hizo toda la diferencia.
-
Una mitad del mundo está compuesta de gente que tienen algo que decir y no pueden, y la otra de gente que no tienen nada que decir y siguen diciéndolo.
-
En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante.