Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas
Imágenes
Más de Miguel Delibes
-
-
Cuando a la gente le faltan músculos en los brazos, le sobran en la lengua.
-
Escribir para niños es un don, como la poesía, que no está al alcance de cualquiera.
-
Espero que Cristo cumpla su palabra.