Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!
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Cuando lo hayas encontrado, anótalo.
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Cuanto más engorda uno, más prudente se vuelve. Prudencia y barriga son dos cosas que crecen simúltaneamente.
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Donde millones de hombres se arredraron, allí empieza tú a trabajar.