Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
Frases célebres de Charles Dickens.
Charles John Huffam Dickens fue un famoso novelista inglés, uno de los más conocidos de la literatura universal, y el principal de la era victoriana. Supo manejar con maestría el género narrativo, con humor e ironía, y una aguda y álgida crítica social. E
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Cuando lo hayas encontrado, anótalo.
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Cuanto más engorda uno, más prudente se vuelve. Prudencia y barriga son dos cosas que crecen simúltaneamente.
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Donde millones de hombres se arredraron, allí empieza tú a trabajar.
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Entrego mi alma a la misericordia de Dios, a través de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y exhorto a mis queridos hijos a tratar humildemente de conducirse por las enseñanzas del Nuevo Testamento.”
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El perro es, generalmente, un animal que jamas se venga del castigo que le aplica su amo
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Érase el mejor de los tiempos y el más detestable de los tiempos; ... la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos y nada poseíamos.”
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El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
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El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
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El número de malhechores no autoriza el crimen.
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Hay siempre en el alma humana una pasión por ir a la caza de algo.
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Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
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He aquí una regla fundamental en los negocios: hazlo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.
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Hay hombres que parecen tener sólo una idea y es una lástima que sea equivocada.
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No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.
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Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra a que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón.
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Un día gastado en otros no es gastado en uno mismo.
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Nada es tan fuerte y seguro en una emergencia de la vida como la simple verdad.
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La caridad empieza en nuestra casa y la justicia en casa del vecino.
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La comunicación electrónica nunca reemplazará al rostro de un ser humano que con su alma alienta a otra persona a ser valiente y auténtica.