El primer grado o categoría del respeto social nos obliga a la urbanidad y a la cortesía.
Hay que interesarse por las anécdotas. Lo menos que hacen es divertirnos. Nos ayudan a vivir, a olvidar por unos instantes: ¿hay mayor piedad? Hay que interesarse por los recuerdos, harina que da nuestro molino.
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Nunca se conforma el hombre con lo que ya encuentra.
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Cuando el gobierno que no es lo mismo que la ley comienza a contravenir las leyes, o a desoír los anhelos de reforma que el pueblo expresa, sobrevienen las revoluciones. Estos hechos históricos no son delitos en sí mismos, aun cuando en la práctica se los
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El libro enriquece igualmente la soledad y la compañía... La vida muere, los libros permanecen.