El primer grado o categoría del respeto social nos obliga a la urbanidad y a la cortesía.
Frases célebres de Alfonso Reyes Ochoa.
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Nunca se conforma el hombre con lo que ya encuentra.
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Cuando el gobierno que no es lo mismo que la ley comienza a contravenir las leyes, o a desoír los anhelos de reforma que el pueblo expresa, sobrevienen las revoluciones. Estos hechos históricos no son delitos en sí mismos, aun cuando en la práctica se los
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El libro enriquece igualmente la soledad y la compañía... La vida muere, los libros permanecen.
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Sólo las figuras cargadas de pasado están ricas de porvenir
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¿Qué tienes alma que gritas a tu manera y sin voz? Los caminos de la vida no llevan a donde yo voy.
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El arte de la expresión no me apareció como un oficio retórico, independiente de la conducta, sino como un medio para realizar plenamente el sentido humano.
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Si a los cultos estuviera confiado dar el aliento a los idiomas, todavía estaríamos hablando en latín
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La voluntad moral trabaja por humanizar más y más al hombre, levantándolo sobre la bestia, como un escultor que, tallando el bloque de piedra, va poco a poco sacando de él una estatua.
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La literatura puede ser citada como testigo ante el tribunal de la historia o del derecho, como testimonio del filósofo, como cuerpo de experimentación del sabio.
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La capacidad de alegría es una fuente del bien moral.
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Pero la paz, como la democracia, sólo pueda dar todos sus frutos donde todos la respetan y aman.
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... hay igual o mayor bravura en dominarse a sí mismo que en asustar o agraviar al prójimo...
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Pues no hay idea de todo lo que desperdiciamos y dejamos abandonado a lo largo de veinticuatro horas, y que puede servir otra vez aunque sea como materia prima. Y el desperdicio es también una inmoralidad.
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El deber más santo de los que sobreviven es honrar la memoria de los desaparecidos.
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¡Qué natural lo que se acaba cuando ya se apaga por sí! Voy con la razón satisfecha, dormido, contento feliz.
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Conservo retratos de mis tres, de mis seis meses, me parece que ésos son mis verdaderos retratos y lo demás es decadencia.
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Hay que interesarse por las anécdotas. Lo menos que hacen es divertirnos. Nos ayudan a vivir, a olvidar por unos instantes: ¿hay mayor piedad? Hay que interesarse por los recuerdos, harina que da nuestro molino.
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¿Qué culpa tengo yo de tener una memoria de colodión, que lo que miro se me queda grabado?
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El fin de la creación literaria es iluminar el corazón de todos los hombres, en los que tienen de meramente humano.