Aún de un enemigo puede el humano aprender sabiduría.
Hay que ser remero antes de llevar el timón, haber estado en la proa y observado los vientos antes de gobernar la nave
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Más de Aristófanes
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Ciegos humanos, semejantes a la hoja ligera, impotentes criaturas hechas de barro deleznable, míseros mortales que, privados de alas, pasáis vuestra vida fugaz como vanas sombras o ensueños mentirosos. Las aves
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El hombre aunque tenga los cabellos grises, siempre conseguirá esposa; pero la mujer dispone de corto tiempo.
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La desconfianza es la madre de la inseguridad.