El mundo no está precisamente loco, pero sí demasiado decente.
La justicia es unas estatuas feas en las plazas de las ciudades. Ninguna de ellas me gusta ni poco ni mucho -no son diosas ni mujeres. Yo amo la justicia de las mujeres sin túnica y sin divinidad.
Imágenes
Más de Martín Adán
-
-
¿Quieres tú saber de mi vida? Yo sólo sé de mi paso, de mi peso, de mi tristeza y de mi zapato.
-
Tu corazón es una bocina prohibida por las ordenanzas de tráfico.
-
El puerto, lleno de niebla, está demasiado romántico...