Dios, al nacer nosotros, nos dio por cuna el corazón de una madre.
La libertad no es posible más que en aquellos países donde el derecho predomina sobre las pasiones.
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El amor es como el relámpago: se desconoce dónde caerá hasta que cae.
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Después de la palabra, el silencio es el segundo poder del mundo
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La bondad -no el genio, ni la gloria, ni el amor- es lo que refleja la grandeza del alma humana