Pero después de todo, ¿Quién piensa en morir cuando la vida es tan plena?
La luna, rosada, alta, era una extraña perla suspendida misteriosamente sobre el mundo...
Imágenes
Más de Francisco Tario
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La fotografía no cambia. Pero los semblantes de los hombres sí, lo adivino.
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Peregrino de todos los mares; marinero de todos los puertos; noctámbulo de todas las noches...Decidí sucumbir para siempre.
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Y cuando hubo anochecido, y a aquella noche le siguieron otras, y el hombre desesperó al cabo de que el perro volviera, sintió que el alma se le partía en dos o que se quedaba sin alma. Jamás se había detenido a pensar en lo inauditas que son las noches;