La memoria, malla a malla, me cubre armando su mundo. Interior, mi noche calla. En tu recuerdo me hundo.
Amigos. Nadie más. El resto es selva.
¡Tú, tú, tú, mi incesante primavera profunda mi río de verdor agudo y aventura!
Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa rodeaste mi insomnio.
Calor, amor. La historia tras la puerta.