Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro.
Las amebas no pecan. Se reproducen por división celular. No desean la mujer del prójimo, ni se matan entre sí. Añadales a las amebas sexo, piernas y brazos y tendrá usted crímenes y adulterios.
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Somos una imposibilidad en un universo imposible.