Tus ojos penetrantes como el filo de una espada. Oh, mi Niña, yo no espero una cita deslumbrante; Tan sólo ansío ir a la hoguera por tu amor.
Los faroles apenas tenían las sombras esa noche aún no sé si en verdad sucedió, pero no olvidaré aquellas lívidas nubes que incendiaban las llamas finales del sol.
Imágenes
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¡Y el combate eterno! Sólo soñamos con la quietud entre la sangre y la tierra.
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Hay un reflejo sangriento en las caras: de días de guerra, de días de libertad.
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Es delicioso levantarse muy temprano y percibir las huellas frescas en la arena. Es delicioso recordarte así, saber que estás conmigo.