Por la carne también se llega al cielo. Hay pájaros que sueñan que son pájaros y se despiertan ángeles.
Me ha amanecido una felicidad desolada, sin nadie más que mi alma haciéndose más y más grande, inmensa de avaricia, para amarla con mi más doloroso desinterés, en amor puro, gratuito, poesía pura y vida pura no más.
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La noche, que me espía por el ojo de la cerradura del sueño, gotea estrellas de ruidos inconexos.