Ha llegado la época de la independencia americana, nadie puede evitarla. La España está perdida y si nos dejamos llevar por infundados recelos seremos presa del primer advenedizo que quiera subyugarnos.
Mi adorada pero muy desgraciada Mercedes: un accidente inesperado, y un conjunto de desgraciadas circunstancias me han traído a esta situación triste: ten resignación para escuchar que moriré hoy a las once, sí mi querida, moriré con el sólo pesar de deja
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Este viejo demente ni era patriota ni sarraceno, y por sí nada podía hacer.
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Mackenna no entendía palabra de artillería; aseguro sin ponderar que un sargento sabía más que él, porque podría distinguir la cureña del cañon. ... No quiero pasar en silencio las disposiciones de Mackenna, reconozcamos de todos modos su pobre cabeza y n
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Comencemos, pues, en Chile, declarando nuestra Independencia. Tiempo es que las provincias revolucionadas establezcan de una vez lo que ha de ser siempre: La Independencia que les librará del título de rebeldes que le dan sus agresores.