Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Mi familia y amigos se desviven por atenderme, me abastecen de la compañía que necesito. ¿Puedo quejarme yo de soledad?
Imágenes
Más de Miguel Delibes
-
-
Cuando a la gente le faltan músculos en los brazos, le sobran en la lengua.
-
Escribir para niños es un don, como la poesía, que no está al alcance de cualquiera.
-
Espero que Cristo cumpla su palabra.