Soy hijo del hombre y de la mujer, según lo que se me ha dicho. Eso me extraña. ¡Creía ser más!
Nadie ha visto aún las arrugas verdes de mi frente, ni los huesos que sobresalen de mi rostro descarnado, semejantes a las espinas de un gran pez.
Imágenes
Más de Conde de Lautréamont
-
-
Mi poesía consistirá, sólo, en atacar por todos los medios al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no hubiera debido engendrar semejante basura
-
Sufrir es una debilidad, cuando es posible evitarlo y hacer algo mejor.
-
El plagio es necesario. Está implícito en el progreso