Soy hijo del hombre y de la mujer, según lo que se me ha dicho. Eso me extraña. ¡Creía ser más!
Frases célebres de Conde de Lautréamont.
Isidore Lucien Ducasse , más conocido por su seudónimo de Conde de Lautréamont (en francés, Comte de Lautréamont), fue un poeta franco-uruguayo. Desconocido durante su corta vida, llevó a extremos inéditos el culto romántico al mal y es considerado precur
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Mi poesía consistirá, sólo, en atacar por todos los medios al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no hubiera debido engendrar semejante basura
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Sufrir es una debilidad, cuando es posible evitarlo y hacer algo mejor.
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El plagio es necesario. Está implícito en el progreso
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Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.
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Hay una filosofía para las ciencias. No la hay para la poesía. No conozco moralista que sea un poeta de primer orden. Es extraño, dirá alguien.
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Se puede ser justo si no se es humano
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Un poeta debe ser mas útil que cualquier otro ciudadano de su tribu
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Para describir el cielo, no es necesario transportar hasta él los materiales de la tierra. Es necesario dejar la tierra, sus materiales, allí donde están, a fin de embellecer la vida con su ideal.
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Existe una convención poco tácita entre el autor y el lector, por la cual el primero se denomina enfermo, y acepta al segundo como enfermero. ¡El poeta es quien consuela a la humanidad! Los papeles están arbitrariamente invertidos.
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La poesía debe ser hecha por todos
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Los sentimientos son la forma de razonamiento más incompleta que se pueda imaginar.
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Las invenciones de los hombres van en aumento. La bondad, la malicia del mundo en general, no sigue siendo la misma.
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El hombre es el vencedor de las quimeras, la novedad de mañana, la regularidad de la que el caos se queja, el tema de la conciliación.
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¡Pese a la contemplación de nuestras grandezas, que nos domina por completo, tenemos un instinto que nos corrige, que no podemos reprimir, que nos educa!
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La duda ha existido en todo tiempo como minoría. En este siglo está en mayoría. Respiramos la violación del deber por los poros. Eso sólo se ha visto una vez, y no se volverá a ver.
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Viejo océano, tu forma armoniosamente esférica, que alegra la cara grave de la geometría, me recuerda demasiado los ojos pequeños del hombre, similares por su pequeñez a los del jabalí, y a los de las aves nocturnas por la perfección circular de su contor
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Tan grande es el hombre, que su grandeza se revela sobre todo en que no quiere reconocerse miserable. Un árbol no se sabe grande. Ser grande es reconocerse grande. Ser grande es no querer reconocerse miserable. Su grandeza refuta sus miserias. Grandeza de
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Bondad, tu nombre es viril.
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Tenemos libertad de hacer el bien.