Cuando mi amigo está infeliz, voy a su encuentro; cuando está feliz, espero que me encuentre.
No creo que ningún placer que podamos obtener de nuestras emociones llegue a igualar esos momentos de paz silenciosa que son atisbos de los gozos del paraíso...Se siente una armonía interior libre de la más mínima agitación o tensión. En esos momentos el
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Cuesta mucho trabajo que la libertad vuelva a la franca unidad del instinto.
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Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.
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El amor es el olvido del yo.