No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
¡Yo soy la herida y el cuchillo!
Cielo o infierno, ¿qué importa?
¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?
Esta vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.