No te rías nunca de las lágrimas de un niño. Todos los dolores son iguales.
Nuestra mirada profunda: eterna y frondosa, como el alma de los océanos.
Imágenes
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Era tu amante, pero eso podías tú, Paula, negarlo. Hete aquí que es tu marido: ¿acaso, Paula, puedes negarlo?
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Hemos soñado todos los sueños en la tierra y han crecido a orillas del sol.
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Sin una flecha, sin un dardo, con un solo vistazo de mis ojos del niño, la he moldeado.